8 mar. 2011

The more you know


Hay tres tipos de taxistas:
  • El de la conversación (esto va del tiempo a los chistes pasando por política y familia, más completo que un quesito del trivial).
  • El rancio, que lo es tanto como el olor de su taxi.
  • El asesino en serie.

El viernes tuve la suerte de toparme con uno de los primeros (en cualquiera de los otros dos casos no lo estaría contando por aquí). 
Pese a ser un trayecto corto, a unas horas de esas que no sabes si entrar diciendo buenas noches o buenos días croissant en mano, el señor taxista me entretuvo hablando un poco de todo y la cosa derivó en los carnavales.
Llegados a este punto hay un problema cuando el taxista no es de aquí, y es que acaba por preguntarte cosas ansioso de saber… y lo más probable es que, como en su caso, acabe escuchando una historia desesperada que poco tiene que ver con la realidad.

¿Vosotros sabéis de dónde vienen los carnavales? Pues yo no lo sabía y creo que después de mi subida al taxi ese señor tampoco tiene las cosas muy claras… Así que para enmendar mi error voy a compartir la brevísima historia post-google en tecla para que, si algún día os topáis con ese señor, podáis contárselo de mi parte:  

Los primeros indicios se remontan al antiguo Egipto, hace unos 5000 años, siendo posteriormente extendida por las conquistas romanas y el paso de navegantes.
La explicación más definida se encuentra después de la expansión del cristianismo, creando una festividad que permitía disponer de un breve margen de tiempo en el que poder romper con los tabúes y estrictas normas de la sociedad desatando así deseos y pasiones opuestas  al periodo de cuaresma (las máscaras y disfraces se usaban para ocultar su identidad y evitar así las consecuencias de lo hecho).

Si lo habéis celebrado, feliz post-fiesta y que os sea leve!  :)

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